A Victorio Casado

Tenías que haber visto a tu hija Lourdes, a tus nietos Óscar, Mercedes, Andrés y Lourdes, a tu nuera Carolina, han esperado 68 años desde que te fuistes para sentirse orgullosos de ti en público; en sus ojos se notaba un cierto alivio, cristalinas lágrimas, quizás de tristeza por estar tanto tiempo sin tí, quizás de alegría por comprobar que sigues vivo entre nosotros. Yo no encuentro las palabras para agradecerte tu trabajo y el de tu familia, verdadero germen de lo que somos hoy en día. Quiero perdurar la imagen de ayer eternamente, sin rencor, sin odio, sólo un recuerdo de tí, sin conocerte te reconozco y sin verte estarás siempre en mi camino.

No te sientas mal ni un momento, ni te culpes de nada, luchastes por Navalmoral y los moralos te lo debemos. Nos representantes hasta el fin, cosistes la democracia y otros la descosieron, pero con tu lana abrigaremos esta que ahora tenemos; alguien vivirá en tu calle o los niños jugarán en tu plaza, te lo prometo.

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